Tratamiento
Quiropodia
Cuidado profesional de durezas, callosidades y uñas para mantener tus pies sanos y prevenir molestias mayores — el tratamiento de base de cualquier rutina podológica.
¿Qué es la quiropodia?
La quiropodia es el tratamiento podológico más habitual: la eliminación de durezas, callosidades y el cuidado integral de las uñas para mantener los pies sanos y prevenir problemas mayores.
No es solo estética — una dureza o una uña mal cuidada pueden derivar en molestias al caminar o en heridas, especialmente si se descuidan durante meses.
¿Cuándo acudir al podólogo para una quiropodia?
Notas durezas o callosidades que no mejoran con cremas hidratantes ni piedra pómez en casa.
Sientes molestias o dolor al caminar, al estar de pie mucho tiempo o con determinado calzado.
Las uñas cambian de aspecto — se engrosan, amarillean, se vuelven quebradizas o crecen de forma irregular.
Han pasado más de 6-8 semanas desde tu última visita, el intervalo orientativo entre sesiones.
Tienes diabetes, mala circulación o poca sensibilidad en los pies — en ese caso conviene un seguimiento profesional más frecuente y regular, para detectar a tiempo cualquier lesión.
Ante la duda, una primera visita de valoración siempre ayuda a saber si toca ya o puede esperar.
¿Para quién está indicada?
Para cualquier persona, especialmente quienes pasan muchas horas de pie, usan calzado ajustado o tienen tendencia a formar durezas y callosidades.
También es un tratamiento de mantenimiento recomendable para quienes ya han tenido molestias en los pies con anterioridad.
Qué incluye la sesión
Diagnóstico podológico completo del estado del pie, para detectar cualquier patología o signo de alerta más allá del motivo concreto de la consulta.
Retirada de durezas y callosidades con instrumental estéril de un solo uso o esterilizado en autoclave.
Corte y cuidado ungueal adaptado a cada tipo de uña.
Hidratación final para dejar la piel del pie en las mejores condiciones.
Preguntas frecuentes
Resolvemos tus dudas
No. La quiropodia no requiere anestesia y la mayoría de pacientes la describen como una sensación de alivio. En zonas muy sensibles se puede aplicar anestesia tópica si fuera necesario.
Entre 30 y 45 minutos aproximadamente, dependiendo del estado de partida de los pies.
No es necesaria ninguna preparación especial. Se recomienda acudir con las uñas sin esmalte para poder valorarlas correctamente.
Como orientación general, cada 6-8 semanas, aunque la frecuencia exacta se ajusta a cada pisada y tipo de piel — se valora en la propia consulta.
Trabajamos con Mapfre, DKV, Axa, Aliança, SaludOnNet y Alan. Consulta con tu aseguradora las condiciones específicas de tu póliza.
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